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sábado, 5 de abril de 2008

Amazonas

Salir de Panamá no nos costo mucho así que tomamos rumbo a Manaus. Esta ciudad con mas de 2 millones de personas nos pareció abrumadora y como dicen todas las guias no es nada bonita pero es el mejor punto de partida para ir al amazonas así que, pasamos la noche y por la mañana empezamos nuestra excursión primero coche,luego transbordador, otra vez coche y por último canoa motorizada.Tras varias horas nos dejaron en unas cabañas en medio de la selva, un poco de eco turismo. Por las noches dos horas de luz a motor y luego con velas. Muy bonito eso de acostarte al anochecer rodeado de selva en la que casi no puedes ni ver el suelo, es para alucinar, lianas, monos, arañas... todo un mundo desconocido para alguien de ciudad.
Os puedo decir que ver atardecer en el rió Negro es algo inigualable completamente diferente a lo que conocíamos hasta ahora. Por el día excursiones para conocer algo la jungla, aquí todo adquiere unas magnitudes exageradas que si miles de afluentes, cientos de tipos de lianas... Cualquier cifra deja a la siguiente atrás y vuelves a escuchar otra cosa que te deja la boca abierta. Pero a mi quizás lo mas que me cautivó es la quietud del río; parece que se detuviera el tiempo y el reflejo de los árboles es algo increíble. Hay zonas en que da vértigo, es tan perfecto que no sabrías donde termina el árbol y donde empieza el agua.
Cuesta ver a los animales en la espesa floresta que te rodea pero si mantienes silencio escuchas y ves todo tipo de vida.
Uno de los días nos llevaron a dar una vuelta por la selva. Andar es muy complicado y perderse la cosa mas sencilla del mundo, no se aprecia la diferencia entre un lugar y otro; aun con un guia como Silviño que nació en la jungla es fácil desorientarse, ellos usan el sol y las estrellas para guiarse pero también nos confeso que en alguna ocasión se había perdido con un grupo pero al final del día siempre consiguió orientarse y salir.
Estuvimos como tres horas andando a una velocidad de tortuga ,usando el machete para abrir paso, pero aun así sude la camisa como si hubiera jugado al squash tres horas .La humedad debía ser del 100 % y los mosquitos llaman a todos los amigos para que te saluden, aunque vayas tapado hasta las cejas y te bañes con repelente para insectos ellos se parten de risa y atraviesan la ropa para picarte una y otra vez. Aunque te dejan como un colador vale la pena vivir la experiencia, es una maravilla natural y aquí realmente el hombre es el extraño. La vida en estas condiciones es muy dura.
Cuando lees los programas de viajes organizados al amazonas parecen todos una chorra que si pesca de pirañas, captura de caimanes por la noche, caminata por la selva, visitar una aldea... pero cuando llegas aquí y lo vives es mucho mas de lo que esperas por que nada esta organizado los animales no están allí esperando al turista así que lo mismo ves que no, después de cualquier día lo mas grande que se puede hacer es ver atardecer al lado del río, son momentos únicos de esos que nunca mas olvidaras. Esperamos que los habitantes de este planeta sepan preservar las bellezas que esconde este increíble amazonas y nuestro hijos puedan vivir lo que nosotros.